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¿Qué opinan los expertos?

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No se alarme apreciado lector, no se trata de un error. Con este titulo se pretende introducir un concepto: El trabajo en equipo basado en el binomio, amplifica la eficacia.

Para afrontar con éxito la respuesta a determinadas situaciones complejas como pueden ser las emergencias caracterizadas por la aparición de dificultades imprevistas, en las que puede verse involucrado un riesgo, el trabajo en equipo se ha mostrado determinante a la hora de plantear su gestión y control.

Son ejemplos de este tipo de situaciones, el incendio incluso en su inicio, las explosiones, los escapes de sustancias peligrosas, determinados incidentes relacionados con los riesgos tecnológicos asociados a instalaciones técnicas como ascensores, escaleras mecánicas, calderas, torres de refrigeración, equipos a presión, recipientes con sustancias peligrosas, sistemas eléctricos, electrónicos, e informáticos, etc, todos ellos eventos susceptibles de generar emergencias las consecuencias de las cuales pueden ser especialmente graves, ya que pueden superar los limites del establecimiento además de suponer situaciones sostenidas en el tiempo.

El trabajo en equipo permite superar los limites de las capacidades individuales para actuar de forma correcta, segura y fiable reduciendo así, la posibilidad de cometer errores o de fracasar en la respuesta del sistema de seguridad.

El éxito de la respuesta del sistema de seguridad, exige además de la pericia individual adquirida siguiendo programas de formación técnica, la practica del trabajo en equipo, donde la coordinación se convierte en un aspecto de la máxima importancia.
El trabajo en equipo y su coordinación puede adquirirse, dando un complemento táctico (método) a la formación técnica (practica en el uso de equipos y maniobras).

En este sentido el campo de seguridad contra incendios y emergencias del Centro de Formación en Seguridad de Castellolí (Barcelona), dispone de unas capacidades técnicas y humanas que permiten complementar la formación técnica propia de este tipo de Centros, con el ingrediente del método del trabajo en equipo y su coordinación.

Para ello, además de los simuladores que permiten configurar escenarios tipo como incendios en recintos cerrados y en espacios exteriores, intervención sobre vehículos accidentados, rescate y salvamento, practica en el uso de equipos de respiración autónoma, uso correcto de aparatos y equipos de extinción frente a combustibles de diferente naturaleza o clase, uso de equipos y sistemas para el control y mitigación de escapes, etc, el Centro de Castelloli cuenta con un equipo de instructores cualificados y con experiencia contrastada para llevar a cabo la misión asignada: Impartir una formación de seguridad útil y de calidad destinada a personas relacionadas con el sistema organizativo de autoprotección del riesgo, instalación, recinto, edificio o establecimiento facilitando así, el desarrollo de las responsabilidades de la Dirección y específicamente de la Dirección de Seguridad.

SANTIAGO ROVIRA

Jefe de Bomberos de Mallorca (2013/2017) - Jefe del Cuerpo de Bomberos de la Generalitat de Catalunya (2004/2006)

La seguridad, al margen de que sea un derecho fundamental de los ciudadanos, exige de respuestas concretas que nos implican a todos, no solo desde los poderes públicos del estado, que son quienes tienen la máxima responsabilidad de su mantenimiento. Los ataques salvajes e indiscriminados que sufre la sociedad occidental exigen, cada vez más, que todos nos impliquemos en su mantenimiento. Nos va mucho en ello. La seguridad hoy es evidente que es cosa de todos.

La implicación de la sociedad civil en los métodos y en procedimientos de seguridad, preventivos y operativos, alcanza una importante dimensión en determinados ámbitos de actividad entre los que destacan los medios de transporte masivos tanto de pasajeros como de mercancías. Una referencia a la cuestión de fondo, que estamos considerando, sería la seguridad y la protección de los sectores marítimos y portuarios que mueven ingentes volúmenes de mercancías y de pasajeros en un mundo cada vez más globalizado. Implementar protocolos de seguridad a cargo y coste de los prestadores de estos servicios es hoy una obligación incuestionable. Lo anterior no debe hacernos perder la perspectiva de que nos movemos en un campo que tiene una importante incidencia en la seguridad pública con la que ha de actuar, bajo el control, pero en perfecta sintonía.

Lo anterior ha demandado que determinados centros de formación se hayan especializado en la formación para la prestación de este tipo de servicios, entre los que ocupa un lugar destacado y de primer orden, tanto por su acreditada trayectoria como por la amplitud de sectores que abarca Campus Seguridad Castellolí, que hoy es un referente en materia de seguridad marítima y portuaria.

RAMIRO SANTALICES

Teniente coronel de la Guardia Civil

La seguridad marítima navegó inmersa en una singladura por detrás de los avances tecnológicos que se incorporaban al entramado industrial terrestre, primero acaecían los trágicos accidentes en la mar y luego se aplicaban procedimientos que ya habían sido experimentados en otras actividades laborales. A finales del siglo pasado el Convenio Internacional para la seguridad de la vida humana en la mar (SOLAS) evolucionó con pasos agigantados en una amplia globalización de la seguridad y sobre todo con el salto positivo a la consideración del factor humano representado por tripulaciones que precisaban un mayor grado y profundidad en sus conocimientos teóricos y muy especialmente los prácticos, para aplicarlos en buques altamente tecnificados operando en una actividad muy competitiva y agresiva.

A partir de finales de la década de los 80 nuestro país se incorporó activamente al compromiso ineludible de la formación marítima especializada, lo que significó un importante cambio en las actitudes y aptitudes de las tripulaciones en buques mercantes. Este movimiento no ha cesado y sigue una evolución integradora de la tecnología y de los nuevos planteamientos organizativos para la optimización de la seguridad.

Hoy en día el Campus de Seguridad Castellolí reúne los espacios, terrenos, edificios, estructuras y equipamientos propicios para poder desarrollar el amplio tema de la seguridad marítima en todas sus vertientes, desde la instrucción en el manejo de equipos simples a los más sofisticados, hasta la preparación de los mandos en la gestión, dirección y diseño de la intervención en las emergencias, así como la selección de los equipos que mejor puedan ser instalados en el buque.

Por un lado, el Campus de Seguridad Castellolí, cubre las necesidades de los cursos básicos y avanzados exigidos por el SOLAS, como son: la lucha contra incendios a bordo (Capítulo II-2), la supervivencia en la mar (Capítulo III y al Código internacional de dispositivos de salvamento, IDS), la intervención en accidentes con mercancías peligrosas y químicas (Capítulo VII y los Códigos CIQ, CIG, IMDG), así como, los conocimientos para cumplir los requisitos de inspección y mantenimiento de los equipos de carácter innovadores (Enmiendas de 1983, Código internacional de sistemas de seguridad contra incendios, SSCI-2015), Planes de emergencia a bordo contra la contaminación del mar (2011).

En su conjunto los conocimientos descritos ayudan al cumplimiento del Capítulo IX (IGS) en la gestión de la seguridad operacional de los buques y al establecimiento del sistema de gestión de la seguridad (SGS), y todo ellos en el marco del Convenio internacional sobre normas de formación, titulación y guardia para la gente de mar (STCW/2011).

En los últimos años, la aventura marítima, ya de por sí compleja, se vio incrementada por riesgos y peligros que deberían considerarse erradicados de la naturaleza humana, creando la inseguridad procedente de la acción humana de carácter delictivo, manifestados en asalto a los buques, toma de rehenes, piratería y tráficos ilegales de personas y estupefacientes, usando la vía marítima. Ante esa nueva y creciente situación, las tripulaciones estaban a merced de agentes exteriores, sin formación ni conocimientos para ser, en la medida de lo posible, autosuficientes para evitar (prevenir), proteger (incorporación de nuevas tecnologías) y luchar (poder de disuadir) ante dichos retos.

En los últimos años, una creciente y poderosa delincuencia organizada en el ámbito del transporte marítimo, con actos de piratería, toma de rehenes, tráficos ilícitos y la posibilidad de actos terroristas perpetrados en y con buques, obligó a la OMI a reformular códigos, reglamentos y prácticas operacionales para que las tripulaciones afectadas pudieran protegerse contra dichos ataques y tener soluciones que les permitieran salir airosas.

La formación y los conocimientos de seguridad en protección son los resultantes, entre otros, de la aplicación del Código internacional para la protección de los buques y de las instalaciones portuarias (PBIP-2003/2014), Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la navegación marítima (Convenio SUA), y la creación de figuras con responsabilidad en el Oficial de protección del buque y el Oficial de la compañía para la protección marítima.

Al mismo tiempo, y ante la dificultad de que tripulaciones civiles pudieran enfrentarse a fuerzas de asaltantes fuertemente armados, también se crea la necesidad de formar a servicios de seguridad para la protección, a fin de que su presencia disuadan a las embarcaciones piratas de su acercamiento y si llegara el caso a usar las armas para protección de las personas de abordo.

El Campus de Seguridad Castellolí dispone de instalaciones diseñadas para dar la precisa formación a los equipos de seguridad para la protección para que, desde el conocimiento del buque y su organización, al adiestramiento para el uso de armas desde y hacia embarcaciones en la mar, puedan embarcar en buques que frecuenten zonas marítimas conflictivas y dar la protección adecuada a la vida humana en la mar.

En resumen, el Campus de Seguridad Castellolí tiene las instalaciones y equipamientos, coordinados por un personal altamente cualificado, para poder abarcar el amplio abanico formativo de la seguridad, bajo la garantía de las homologaciones, reconocimientos y autorizaciones de los organismos oficiales, Ministerio de Fomento-Dirección General de la Marina Mercante, Ministerio del Interior – DGT – Dirección General Guardia Civil, Generalitat de Catalunya – Escuela de Bomberos – Seguridad Pública, y los convenios de colaboración con empresas privadas ligadas al sector de la seguridad.

RICARD MARTÍ SAGARRA

Doctor en Ciencias del Mar - Capitán de la Marina Mercante

El concepto de “seguridad” es tan amplio como indeterminado. Sirva de ejemplo la parcelación que se hace del concepto de seguridad, cuando hablamos de “seguridad laboral”, “seguridad vial”, “seguridad marítima”, “seguridad industrial” y otras tantas “seguridades”.En el ámbito marítimo-portuario este concepto de seguridad engloba dos significados diferentes, el primero “seguridad marítima” y el segundo “protección marítima”.

Por “seguridad marítima” entendemos un conjunto de normativas, reglas y procedimientos enfocados a garantizar la seguridad del buque y de los tripulantes en la mar previniendo los peligros naturales tanto del medio en que se mueve el buque y los que puede provocar el propio buque como los otros peligros derivados de la navegación. Estamos hablando de adoptar medidas tanto para evitar o minimizar daños derivados de la navegación (colisiones, varadas, abordajes, incendios, etc.), como del trabajo realizado a bordo.

Por “protección marítima” se entiende el conjunto de medidas enfocadas a garantizar la seguridad, no contra peligros de la navegación, sino contra acciones voluntarias de alguien que, pueda perturbar o impedir la actividad legal en la mar o pueda aprovechar la mar, como espacio libre y sin fronteras, o el propio buque, vulnerable por su aislamiento, para llevar a cabo actividades ilícitas, como piratería, contrabando, atentados terroristas, inmigración ilegal, tráfico ilícito de personas, tráfico de armas, etc.

Y las mismas definiciones se podrían incluir para todos los tipos de “seguridades” en que parcelamos la seguridad. No obstante, los conceptos y principios son comunes para todos los ámbitos de la seguridad, y sin duda alguna, uno de los fundamentales es la formación y la instrucción de todas las personas implicadas en la seguridad.

Para dar una respuesta de calidad en temas de formación Campus Seguridad Castellolí, dispone de los medios técnicos y humanos necesarios para constituirse como una referencia de primer nivel como centro de formación integral en el ámbito de la seguridad (en todas sus acepciones). Lo avalan sus años de experiencia en este campo, el conjunto de infraestructuras y el equipo de profesionales trabajan en Campus Seguridad Castellolí.

Desde una institución como la universidad a la que represento, también es fundamental el ámbito de la investigación y la transferencia de tecnología; y estoy convencido que Campus Seguridad Castellolí también ha de jugar un papel destacado en estos campos, para posteriormente revertir esta experiencia en el terreno formativo.

SANTIAGO ORDÀS

Decano de la Facultad de Náutica de Barcelona (2010/2017) - Licenciado en Marina Civil - Profesor Universidad Politécnica de Catalunya (UPC Barcelona TECH)

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